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Instaló una cabina de teléfono de pago en su propia mansión la extraña herencia de J. Paul Getty

Cuando J. Paul Getty murió el 6 de junio de 1976, a los 83 años, era una de las personas más ricas del planeta, con una fortuna estimada en al menos 2.000 millones de dólares —unos 12.000 millones actuales—, un imperio petrolero internacional, una colección de arte extraordinaria y una mansión inglesa de 72 habitaciones (Celebrity Net Worth). También era, con diferencia, el multimillonario más tacaño de su generación: instaló una cabina telefónica de pago para que sus invitados no llamaran gratis desde su propia casa, y cuando su nieto de 16 años fue secuestrado en Roma en 1973, se negó inicialmente a pagar el rescate.

Getty no partió de la nada: su padre, un abogado convertido en petrolero en Oklahoma, ya había amasado una fortuna. Cuando murió en 1930, J. Paul solo heredó directamente 500.000 dólares; el grueso del patrimonio familiar quedó bajo el control de su madre, Sarah Getty, y terminaría integrándose en el Sarah C. Getty Trust, la estructura que preservaría la riqueza familiar durante generaciones (Celebrity Net Worth). La gran apuesta de Getty llegó en 1949, cuando pagó unos 9,5 millones de dólares por una concesión petrolera de 60 años en la Zona Neutral entre Arabia Saudí y Kuwait. Durante cuatro años no encontró nada. En 1953, el pozo por fin dio resultado, y esa apuesta lo convirtió, según Fortune, en el hombre más rico de Estados Unidos.

Con cinco esposas, cinco hijos y una vida marcada por divorcios, tragedias y adicciones, Getty diseñó una sucesión tan compleja como su propia personalidad. El grueso de su patrimonio personal —unos 660 millones de dólares en acciones de Getty Oil— no fue a parar a sus hijos, sino al J. Paul Getty Museum Trust, la institución que había fundado en 1953 para albergar su colección de arte. Cuando el legado llegó finalmente a manos del museo, en 1982, tras años de proceso sucesorio, ya valía unos 1.200 millones de dólares (Celebrity Net Worth).

Sus hijos, mientras tanto, no quedaron desamparados: heredaron miles de millones a través del Sarah C. Getty Trust, aunque de forma desigual entre ellos, generando fricciones que su propia familia describiría después como "Dallas, Dinastía y el célebre caso hereditario de Dickens, Jarndyce contra Jarndyce", en palabras de la revista Fortune (Fortune). El hijo menor, Gordon Getty, compositor de música clásica más interesado en Wagner que en el petróleo, terminó convertido en la figura clave del futuro de la compañía, convencido de que la acción de Getty Oil estaba muy por debajo de su valor real en reservas.

Esa convicción desató, a principios de los años ochenta, una de las batallas corporativas más extraordinarias de la historia empresarial estadounidense: Texaco terminó comprando Getty Oil por 10.100 millones de dólares, la mayor adquisición jamás realizada hasta entonces en el país, solo para verse después condenada a pagar 10.530 millones de dólares en daños a Pennzoil, que alegaba tener ya un acuerdo previo para comprar la compañía (Celebrity Net Worth). Casi cincuenta años después de su muerte, la fortuna original de Getty no ha desaparecido: se ha fragmentado en riqueza familiar privada, en Getty Images —fundada en 1995 por su nieto Mark Getty— y en el propio museo, que hoy controla unos 13.900 millones de dólares en activos.

La herencia de J. Paul Getty en cifras​

DatoDetalle
Fortuna personal al morir (1976)Al menos 2.000 millones de dólares
Herencia directa recibida de su padre (1930)500.000 dólares
Valor de la concesión saudí (1949)Unos 9,5 millones de dólares iniciales
Legado al J. Paul Getty Museum Trust (1982)Unos 1.200 millones de dólares
Venta de Getty Oil a Texaco (1984)10.100 millones de dólares (la mayor adquisición de la época)
Indemnización de Texaco a Pennzoil10.530 millones de dólares
Activos actuales del J. Paul Getty TrustUnos 13.900 millones de dólares

Preguntas frecuentes​

¿Por qué J. Paul Getty dejó la mayor parte de su fortuna a un museo y no a sus hijos?

No existe una explicación oficial única; su biografía sugiere una combinación de su pasión personal por el arte y una relación distante con varios de sus hijos, aunque estos sí recibieron una fortuna considerable a través del fideicomiso familiar

¿Sus hijos se quedaron sin nada?

No; heredaron miles de millones de dólares a través del Sarah C. Getty Trust, aunque el reparto no fue igualitario entre ellos, lo que generó tensiones familiares duraderas.

¿Qué relación tiene Getty Images con esta historia?

Fue fundada en 1995 por Mark Getty, nieto de J. Paul Getty, como una empresa completamente independiente del negocio petrolero original de la familia.

¿Getty pagó finalmente el rescate de su nieto secuestrado?

Sí, pagó una parte del rescate exigido, aunque solo después de negociarlo a la baja, y prestó a su hijo el resto del dinero, cobrándole intereses por el préstamo.

¿Qué lección de planificación patrimonial se suele extraer de este caso?

Que estructurar la sucesión mediante fideicomisos bien diseñados —aunque no siempre perfectamente igualitarios— puede preservar y hacer crecer una fortuna familiar durante generaciones, incluso en medio de conflictos internos.