Lilith y sus cuatro hermanos recibieron hace unos meses la llamada más extraña de sus vidas. Al otro lado del teléfono hablaba Pablo Domínguez, investigador del Grupo Hereda, una empresa especializada en encontrar viviendas abandonadas y localizar a sus posibles herederos.

La noticia sorprendió a todos los hermanos. Les contaba que se han convertido en los herederos legítimos de una vivienda en Madrid. La propietaria había fallecido en 2009 y su hijo siguió viviendo en el piso como usufructuario hasta que falleció en 2017 en el domicilio. Ni los vecinos ni el administrador de la finca sabían a quién podría pertenecer la vivienda a partir de entonces, y fue tapiado para evitar ocupaciones.

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